
Esa parte del cuerpo cumple múltiples funciones. Por eso, el movimiento también puede expresar algún tipo de conflicto
Por Dr Juan Enrique Romero para Infobae
La cola les sirve a los perros para múltiples funciones y a decir verdad, ninguna raza nace habitualmente sin cola en la totalidad de los ejemplares.
La falta de la cola es un defecto y la aparición de un anuro, que así se le llama al que le falta la cola, es una desventaja considerable, ya que, la cola le sirve al perro y mucho.
La cola plumosa, peluda y enhiesta de muchos perros cumple la inefable y utilísima función de enrollarse como un echarpe o bufanda, para que cuando estos perros se echen a la intemperie la arrollen por delante de sus ojos y alrededor del cuerpo permitiendo que la propia estructura del rabo y sus pelos actúen como abrigo frente a las inclemencias del tiempo.
Para los grandes corredores del mundo canino los galgos, la cola es un perfecto equilibrador del centro de gravedad en la carrera.
Para el ser humano la cola del perro muchas veces ha tenido un signifcado como algo inútil y excedente, que hay que recortar o cortar por razones del más diverso origen.
A gran parte de los perros de guardia, algunos de los cuales fueron, en un principio de pelea, se les cortaba la cola porque el estándar de la raza lo marcaba respaldándose en tradiciones o en supuestas protecciones de la integridad física frente a una hipotética agresión.
En algunas razas como el Viejo Pastor Inglés, la cola se amputaba brutalmente por la ancestral historia que decía que los recaudadores de impuestos de antaño cobraban un impuesto por los perros que no eran de trabajo y los identificaban por tener cola a diferencia de los “trabajadores” que carecían de ella.
Es común pensar que un perro mueve la cola para expresar la alegría de modo corporal. Sin embargo, no siempre es así. El movimiento de ir y venir de la cola del perro no expresa otra cosa que un conflicto. La lucha física e intelectual entre el ir o el quedarse. El sí y el no. El Ying y el Yang.
En los cachorros, que la cola comienza a moverse voluntariamente alrededor de los diecisiete días de vida. Los cachorros, cuando están mamando, mueven la cola.
Ese movimiento de la cola expresa por un lado el placer del amamantamiento y por el otro la exagerada proximidad con sus hermanos lo que le genera inseguridad y miedo, por la competencia.
Todo constituye un conflicto entre me quedo o me voy, manifestado su duda a través del movimiento de la cola.
En el adulto la cola la mueven cuando dos ejemplares se acercan con posibilidad de tener un acercamiento sexual. Aquí el conflicto o la duda se plantea entre la aceptación o el rechazo.
Lo mismo ocurre en el caso cuando dos perros desconocidos se acercan, por el eventual conflicto: ¿amigo-enemigo?
Nuestros perros nos reciben con alegría, no hay duda de ello, pero lo que ocurre allí no es otra cosa que, una vez más, que un conflicto, donde se alegran por nuestra llegada, pero les queda la duda de cómo será la recepción, si todo estará bien,
Todo ello, en la mente perruna, no deja de ser un factor que amerita la confusión. De esa forma lo que ocurre en el perro, cuando llegamos a casa, es un verdadero estado de confusión y no sólo de alegría.
*El Prof. Dr. Juan Enrique Romero @drromerook es médico veterinario. Especialista en Educación Universitaria. Magister en Psicoinmunoneuroendocrinología. Ex Director del Hospital Escuela de Animales Pequeños (UNLPam). Docente Universitario en varias universidades argentinas. Disertante internacional.
Fuente: Infobae